Club Gimnasia y Esgrima de Santa Fe

Parte IV: El plantel de nadadores federados de 1969-1971 (Primera nota)

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Desde los años ’30 y hasta el día de hoy, la natación “mensana” santafesina siempre ha sido motivo de orgullo, tanto nacional como internacional. Dueños de numerosos records y representantes del país en distintas ediciones de los Juegos Olímpicos, Panamericanos y otros eventos de gran nivel internacional, los nadadores de GyE de Santa Fe han venido acaparando los titulares de los diarios y de revistas deportivas en incontables ocasiones.

Luciano Sales Rubio, Gustavo Paschetta, Agustina De Giovanni, Joaquín Belza, Gabriel Villagoiz y Virginia Espinoza son algunos de los nombres fuertes de la natación “mensana” actual.

Los que van a aparecer en estas dos notas lo fueron hace casi cuatro décadas, mucho antes de que los campeones del momento vinieran al mundo. Y la inmensa mayoría tiene hoy la misma edad que la de los padres de estos chicos estrella que acabo de nombrar.

Fueron el equipo de Drenkard, el que yo conocí. Algunos asistían a mi escuela primaria; otros vivían cerca de mi casa… y otros hacían ambas cosas a la vez. Dudo, no obstante, que alguno de ellos me recuerde y muy probablemente ignoren que en cierta forma me enseñaron, sin quererlo ni saberlo, mucho de lo que sé hacer en una pileta.

José Carlos y las hermanas Aldave

José Carlos MunicoyPosiblemente por su edad -uno de los más veteranos del equipo- y por su talento, José Carlos Municoy era una luminaria en el momento en que yo comencé a nadar… y pronto se convirtió en un ídolo para mí.

José era un mariposista y librista impresionante, del que muy poco después me acordaría al ver ese motor humano llamado Mark Spitz en las Olimpíadas del ’72.

Y a sus 15 años, José también era un centro de atracción para jovencitas; era común verlo rodeado por muchas. Después de todo, pinta tenía… y quizás por eso su estrella se apagó antes de tiempo. En la foto aparece de espaldas a la pileta “mediana”, sentado en una de sus conejeras.

Delia AldaveNorma (13) y Delia (15) eran las hermanas Aldave y también las más veteranas entre las damas.

Al igual que José, Delia ya era grande para el equipo. Por ese entonces, y al contrario de lo que ocurre actualmente, con luminarias mayores de 25 años, los nadadores raramente seguían compitiendo más allá de los 15 ó 16 años.

Delia se dedicó a la natación de aguas abiertas, mientras Norma vivía su mejor época durante mi paso por GyE.

Norma Aldave

Me acuerdo que una vez, en uno de los tantos torneos de la Confederación que presencié desde las tribunas de GyE, Norma hizo un intento de record nacional para 1.500 metros libre de su categoría (Cadete). Largó sola cuando todavía no había caído la noche y recorrió las 60 piletas en 18 minutos, 50 segundos y 50/100. Y para 1971 (ó 1972, no recuerdo) fue, nomás, record nacional de categoría. Norma fue cálidamente aplaudida por todos los que asistimos a ese torneo. Fue brillante y seguiría nadando como Master, al menos, hasta principios de los ’90.

Los Landi

Alumnos de mi escuela primaria -aunque nunca fuimos compañeros porque estábamos en distintos grados- vecinos de mi barrio, hijos de una ex nadadora del club de los años ’40 amiga de mi madre, y amigos de uno de mis primos, los Landi eran personajes tradicionales para la época de mi debut en GyE.

Como si fuera poco, todos eran excelentes nadadores y recordmen provinciales en más de un estilo cada uno. De mayor a menor eran: Carlos, Bernardino, Fernando y Alcides. No obstante Bernardino -Nacho para todo el mundo- tenía la mejor pintita de los cuatro y muy pronto se olvidó de la natación para acordarse de las chicas que se peleaban por él…

Carlos LandiEn esos momentos Carlos -Calé para los íntimos- era el mejor pechista de Santa Fe.

Siempre me acuerdo de un torneo donde corrió 200 metros pecho; ganó, salió de la pileta a duras penas y quedó semi-desmayado sobre el borde. El esfuerzo sobrehumano había valido la pena: acababa de marcar un nuevo record nacional.

Pero Calé era increíble: no sólo batió records en pecho, sino que supo hacer lo propio en otra especialidad tan disímil como la posta de los 200 metros libre, algo pocas veces visto. Todo un fenómeno que hasta representó al club y al país en competencias sudamericanas.

Fernando Landi

Fernando era el dicharachero, el más simpático y entrador de los hermanos. Era pecoso y siempre estaba sonriendo, tal como lo vemos en la foto. Nadaba todos los estilos, por lo que no era extraño verlo competir en medley (hoy le dicen “combinado individual”) y en postas, tanto libre como 4 estilos. En las postas 4 estilos era, muy frecuentemente, el mariposista… aunque me acuerdo de un torneo en que no le fue muy bien. Corrían 4×100 4 estilos y competían, entre otros, con la posta de Regatas Santa Fe. Iba ganando Gimnasia, pero cuando llegó el turno del mariposista, Fernando fue alcanzado por una tromba marina llamada Elvio Eberhardt… y no sólo quedó relegado como 5 metros, sino que terminó con patada pecho!

Alcides LandiA pesar de lo diminuto que aparece en esta foto, Alcides era un grande, un verdadero niño prodigio. Serio y solemne, a sus 9 años ya era triple campeón provincial con records en libre y pecho, pero también nadaba sin problemas espalda y mariposa. Se arrojaba a la pileta y ganaba, sin más ni más. Muy rápido y muy talentoso. Pero, al igual que todos sus hermanos, se retiró de las competencias y los entrenamientos demasiado pronto.

Siempre recordaré un álbum de los Landi que tuve oportunidad de hojear por aquellas épocas. En ese álbum los hermanos atesoraban toda su trayectoria en la natación, desde sus comienzos y hasta ese momento, con gran cantidad de fotos personales, del club y recortes de diarios. Muchas me llamaron la atención, incluso una donde se ve a Fernando (creo que era él) posando frente a la pileta “mediana” todavía en construcción, abrigado y con cara de frío. Seguramente era el invierno de 1968… Si todavía lo conservan, ese álbum es un verdadero documento gráfico que despertaría la envidia de más de uno…

Rubén y Jorgelina

Rubén AlvaroLe decían “Iupy”. Talentoso y disciplinado, Rubén Alvaro era otro de los super destacados de GyE que, en 1971, fue seleccionado junto a Conrado Porta y Carlos Landi para el sudamericano de Caracas, Venezuela. Casi siempre escoltó a Conrado en las pruebas de estilo espalda, pero también era buen librista, manejaba con solvencia pecho y mariposa e integraba postas que establecieron records. En la foto lo vemos saliendo de la pileta cubierta del Ateneo Inmaculada, lugar en el que todo el plantel cumplía sus entrenamientos de invierno. A pesar de su excelente nivel, Rubén dejó la natación por sus estudios de medicina y hoy es un distinguido pediatra y conferencista dedicado a la investigación en Neonatología en la Universidad de Manitoba, Canadá.

Jorgelina Mitchell

A sus 11 años Jorgelina Mitchell ya era dueña del record nacional de los 100 metros libre de su categoría (Infantil “D”) y comenzaba a descollar en mariposa, con una técnica que asombraba de sólo verla. No tenía competidoras: si la carrera era mariposa, ella ganaba.

La foto de Jorgelina nos muestra también el “surtido” de andariveles tendidos en la pileta “mediana” por aquel entonces: a sus espaldas vemos los de las clásicas boyitas plásticas redondas (generalmente, de color amarillo) y… vaya antigüedad!… los de cilindros de madera (de color azul y blanco). Demás está decir que los andariveles rompeolas ni se conocían…

No sé si todavía existe alguna pileta con andariveles de cilindros de madera. Quizás se hayan conocido por algún nombre más “técnico”, pero lo cierto es que era muy sencillo armar uno. Y me acuerdo que con mi abuelo lo hicimos en algún momento! Por ese entonces él trabajaba en una oficina con viejas máquinas de sumar que utilizaban un rollo de papel. Cada vez que se terminaba el papel quedaba intacto un cilindro hueco de madera (hoy, de plástico) de unos 2 cm o más de diámetro. Así que si se disponía de una buena cantidad de esos cilindros y una soga lo suficientemente larga, se podía armar un andarivel en cuestión de minutos… y de calidad muy similar a los tendidos en las piletas de GyE. Así es como mi abuelo recolectó unos cuántos cilindros de su oficina, compramos una soga de 25 metros de largo (nada menos!), armamos nuestro andarivel casero de tamaño real y lo fuimos a probar al lago del Parque del Sur de Santa Fe -de hecho, estoy hablando de una época en la que dicho parque aún era balneario. Todavía me acuerdo de la cara de los azorados bañistas cuando nos vieron desplegar esa cosa sobre el espejo del lago y nos pusimos a nadar a su lado…

La posta de oro

Este cuarteto de caballeros, que ya venía descollando en el verano 1969-1970 clavó los cronómetros pocos meses después, estableciendo doble record nacional en la categoría Cadetes (1970).

Drenkard, Landi, Municoy, Avalis

En la posta 4×100 libre marcaron 4’ 4” 9/10. En la 4×200 libre, 9’ 17”. Son, de izquierda a derecha: Jorge Oscar Drenkard (hijo del entrenador, fue el primer Cadete de Santa Fe que bajó el minuto en los 100 metros libre), Carlos Landi, José Carlos Municoy y Carlos Avalis. Toda una hazaña para la época.

La postita de oro

A los nombres de Conrado Porta y Rubén Alvaro se les supieron sumar los de otros dos chicos brillantes y entre los cuatro arrasaron con el record provincial y nacional de sendas postas 4×100 y 4×200 metros estilo libre en la categoría Menores (1971).

postamen.jpg

En la foto los chicos posan entre las conejeras 1 y 2 de la cabecera norte de la pileta “grande” y a la derecha vemos una parte del detalle romboidal de la decorativa fuente, que por lo visto en el momento de la foto no funcionaba. Los campeones son, de izquierda a derecha: Conrado Porta, Guillermo Escobar (alumno de mi escuela Sarmiento Nº 1), Fernando Echevarría (hermano de mi compañero de 7º grado Gonzalo) y el futuro médico y científico Rubén Alvaro.

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