Bucor Parte I: Aguas Pioneras
.
Nació en las épocas en que nadie manejaba el concepto de una academia de natación. Nadie las conocía, nadie sabía siquiera de lo que se trataba. Pero es bien cierto que la Academia Bucor fue precursora en su tipo en la ciudad de Córdoba, cuando allá por 1974 una familia visionaria con vocación docente dio impulso a un verdadero micro-emprendimiento alrededor de la pequeña piscina de su propia vivienda en el selecto barrio Cerro de las Rosas.
Era la familia Buccolini, fundadora de una empresa compartida entre padres e hijos que hoy dispone en Córdoba de cuatro modernos natatorios cubiertos de 25 metros con gimnasio, bar y todas las comodidades propias de una institución de primer nivel.
En su sitio web los hermanos de esta familia tesonera comentan brevemente su dilatada trayectoria durante estos casi 35 años de emprendimiento por cierto sumamente exitoso y gratificante, aún a pesar de las duras épocas derivadas de los tristemente célebres colapsos de la economía argentina que han debido, como todos, afrontar.
Es hora de que yo también aporte en estas páginas mis gratas experiencias a lo largo de una estadía que -hasta el momento- es la más prolongada de mi vida en un mismo natatorio.![]()
Hacía ya un tiempo que la sede Bucor Centro, inaugurada en 1988, era mi meta. El descontento vivido casi a diario ante las deficientes condiciones de las que adolecían por aquel entonces las piscinas del club Instituto constituía un enérgico estímulo para incitarme a una decisión.
No tan alejada de mi casa como la pileta del Taborín, pero sí lo suficiente para desalentar un periplo en mi bicicleta sin cambios que de hecho no se salvaría de la empinada cuesta Centro-Alta Córdoba por la calle Lavalleja -los lectores que viven en la zona norte de Córdoba sabrán de lo que hablo- la sede Bucor Centro parecía inalcanzable. Tampoco la perspectiva de volver a utilizar dos ómnibus como en las viejas épocas del Taborín, con el consiguiente gasto de tiempo y dinero, se veía enteramente atractiva.
Como si fuera poco, los turnos disponibles en Bucor para pileta libre eran tan tiranos como escasos. Apenas 1 hora de duración y sólo a la mañana temprano, al mediodía o a las 10 de la noche. ¿Cómo coordinar mi trabajo de entonces en la facultad con este magro espacio horario?
Las soluciones fueron apareciendo de a poco. En septiembre del ‘91 y como siempre gracias a mis padres tuve mi primer ciclomotor, una Garelli 50cc semi-nueva. Ciertamente este biciclo cayó como del cielo, no sólo para terminar de una vez por todas con la tortura diaria de tener que depender de 4 ómnibus para mi trayecto laboral Alta Córdoba-Ciudad Universitaria (7 km) sino también para desviarme del camino a la vuelta… y hacer una escala de mediodía en Bucor!
.
.
Cuando este panorama fue posible, la opción Bucor pronto se convirtió en realidad. Mi propósito inicial era aprovechar Bucor en verano -época siempre floja en Instituto para todos aquellos que deseando simplemente nadar debíamos conformarnos con el atolladero de la pileta olímpica- y durante el invierno volver a Instituto.
Con esa consigna en mente me lancé de lleno a probar esta nueva aventura cuando en enero de 1992, durante el receso universitario, por fin estacioné mi moto en la sede de la calle Deán Funes e ingresé por primera vez en mi vida a una academia de natación.
Ya esa denominación implicaba algo muy distinto a lo que tan bien yo conocía hasta entonces. Por empezar, y a diferencia de un club en el que la cuota societaria debe pagarse mensualmente así se haga o no se haga uso de las instalaciones, uno no es socio de una academia de natación. Simplemente se abona por adelantado el número de jornadas de práctica que se deseen (desde una hasta cinco veces por semana), se recibe a cambio un carnet que caduca a los 30 días y al mes siguiente, si el interesado decide continuar, se repite el proceso. Lo cual en comparación con un club es sumamente ventajoso… aún cuando el monto mensual a abonar sea levemente superior.
.
.
Pero claro, me encontré pagando lujos que los clubes jamás antes me habían entregado porque… todo en Bucor era novedoso para mí! O acaso cómo imaginar una institución deportiva en la que la piscina es “la reina” indiscutida? Aquí no había canchas de fútbol, o de básquet, o un colegio completo para el cual la piscina era apenas un complemento. Todo giraba alrededor de la piscina, tanto los vestuarios, como el bar, el gimnasio y hasta la recepción. Desde cualquiera de ellos la piscina era casi siempre visible, lo que le otorgaba una presencia monumental. Uno no podía olvidar que concurría allí sólo para la práctica de la natación y es fácil imaginar por qué el ambiente me sedujo de tal modo.
La franja horaria de 12 a 13 o de 13 a 14 hs fue la que adopté por conveniencia y eso implicó por primera vez en mi vida deportiva tener que acostumbrarme a nadar en pleno día, en lugar de hacerlo, como siempre hasta entonces, entre las 18:30-20:30. El acostumbramiento fue lento, pero exitoso al fin.
Limpieza, pulcritud, atención permanente y personalizada… a tal punto que al poco tiempo los dueños y el personal ya me conocían por nombre, tal como sucedía con los demás habitué de la academia. Fue cuando retomé esa vieja camaradería perdida desde mis tiempos en el Ateneo, ya que al concurrir en horarios segmentados para práctica libre y al mediodía, cuando los colegios están en plena actividad, no había chicos ni entrenamiento del equipo de competición; por ende aunque la pileta estuviera poblada, se nadaba con tranquilidad.![]()
La pileta… cómo no presentar a esa joya en párrafo aparte! No era joya desde el punto de vista competitivo -carece de las dimensiones reglamentarias- pero sí por su curioso diseño específicamente creado para la enseñanza y el aprovechamiento de recursos en tan poco espacio que permite hasta el dictado de clases de buceo. Orientada de norte a sur en realidad son dos piscinas en una, porque dentro del receptáculo de 25 x 9 m, de profundidad variable entre aproximadamente 1 y 3 metros y con escalón en el medio, en el ángulo noreste se recorta la silueta del espacio reservado para los más chicos, de unos 5 m de largo. A ojo de buen cubero este dibujo describe el particular diseño que hasta entonces nunca había visto.
.
.
Lo que se dice una pileta para múltiples usos: tres andariveles “normales” para nado continuo -que en esos momentos contaban con cubos de partida a ambos extremos-, una mini-piscina para chicos a un costado y un amplio espacio de unos 20 m de largo por 2,5 m de ancho para enseñanza, rehabilitación, esparcimiento o incluso buceo. No faltaba nada!
Una de las sorpresas más agradables que tuve en la pileta de Bucor fue el agua: nadar en agua cristalina, azul, tan transparente como para distinguirse perfectamente el fondo aún en la parte de mayor profundidad me otorgó la sensación de estar desplazándome sobre un verdadero espejo, algo que hasta entonces nunca había experimentado. La temperatura fue otra sorpresa: tibia, jamás fría, pero a veces demasiado tibia como para soportar un ritmo de nado sostenido… lo cual a la larga se convertiría en un problema, pero en fin, algo había que sacrificar en favor de tantas ventajas.
Parece mentira que a pesar de haberme sumergido en esa pileta durante 15 años consecutivos nunca saqué una foto. Por ello las que vemos en esta página pertenecen a viejas tomas que aparecen en el propio sitio web de Bucor… lo que no quita que algún día me dé una vueltita para saludar a todos los Buccolini -que seguro me estarán extrañando- y de paso, además de un buen café preparado por Anabel, tomar mis fotos.
En el próximo post voy a seguir rememorando las vivencias de esos 15 años con tanta gente allí conocida, tantos momentos hermosos, muchos de los cuales son ya irrepetibles… y tantos metros recorridos…
.




26 Julio 2009 at 3:01
Hola,
muy bueno el blog, lo vengo siguiendo por rss hace rato, soy el diseñador de Bucor.com.ar
Aqui un avance del nuevo site.
http://www.bucor.com.ar/temp/nuevo/
Pero tengo que hacer la división entre lo que es la Academia Bucor que son los locales de Olmos y Nueva Córdoba y la Fundacion Bucor que es Dean Funes, Cerro y la nuevas instalaciones de ruta 20.
Cuando tengo el sitio terminado te aviso.
Saludos.