De visitas ilustres y nombres que brillaron en el agua
Algo así como lo de la Liga Nacional de Natación… pero hace casi 31 años…
Corría enero de 1977 y la comunidad acuática del Club Newell’s Old Boys de Rosario se aprestaba a vivir una experiencia alucinante.
En una época en la que la visita al país de campeones olímpicos de la natación internacional parecía haberse convertido en un feliz acontecimiento de reiterada frecuencia, la entonces Confederación Argentina de Natación (CAN) había dado el puntapié inicial al concretar en noviembre de 1976 la venida a Buenos Aires del bicampeón norteamericano Brian Goodell (foto de la izquierda). Fondista de excelente trayectoria, Goodell venía con dos preseas doradas colgadas al cuello recientemente traídas de las Olimpíadas de Montreal: 400 m libre (3:51.93) y 1.500 m libre (15:02.40), ambos records mundiales.
Dos meses después y con motivo de la organización del “Torneo Internacional Ciudad de Rosario” en su piscina larga, el entonces poderoso emporio rosarino de la natación, el club Newell’s Old Boys (NOB), no sólo emuló la movida de la CAN, sino que, además de asegurarse de la presencia de otra perla de Montreal, se trajo todo un séquito de otros destacados nadadores norteamericanos. Es que… lograr la visita del pechista John Hencken (foto de la derecha), flamante campeón de los 100 m (1:03.11) y del relevo 4×100 4 estilos (3:42.22) en Montreal, y de los 200 m pecho (2:21.6) en Munich ‘72 no era poca cosa.
Lo concreto es que los comienzos de 1977 vistieron de gala a la pileta de NOB para saludar a Hencken y sus compatriotas Mark Prothero, Paul Hove, Linda Jezek, Karen Reeser, Donnalee Wennerstrom, Kathy Treible y Betsy Rapp. Pero este no era todo el convite. La créme de la natación argentina del momento también se dio cita con luminarias de similar calibre: dos de los representantes olímpicos de Montreal, Conrado Porta y Susana Coppo, además de Rodolfo Gardiasz y Claudio Lutotovich. Al banquete tampoco faltaron integrantes de la selección uruguaya de natación y el equipo del Gremio de Porto Alegre, Brasil.
Con semejante elenco es claro que la emoción y las sorpresas rebosaron por los cuatro costados. Portando el estrés de un año agotador, Hencken quedó lejos de su record mundial en los 100 m pecho al ganar con 1:09 y sin hacer demasiados alardes técnicos. Cuando se midió con Gardiasz en una carrera que nunca fue su especialidad, los 100 m mariposa, el porteño le arrebató el primer puesto con 1:01.7. La bahiense olímpica Coppo se dio el lujo de establecer una excelente marca en los 100 m mariposa (1:08.7) en una carrera disputada con las norteamericanas Wennerstrom y Rapp, que se llevaron los dos primeros puestos. El inefable santafesino Porta arrasó, como siempre, con los 100 (1:01) y 200 m espalda (2:12.5). Y otra nota curiosa fue brindada por el representante de la Federación Ateneo de la Juventud de Buenos Aires, Claudio Lutotovich. Como los varones norteamericanos eran tres, no podían completar una posta, por lo que Lutotovich no tuvo inconvenientes en integrarse a su equipo. ¿Que esto no sumaba puntos para ninguno de los dos equipos? Ningún problema! Después de todo, ¿quién le quitaría lo bailado a Lutotovich?
El resto de los norteamericanos también dio lo suyo subiendo a lo alto del podio. Wennerstrom, sexta en Montreal en los 400 m medley, estableció la mejor marca técnica del torneo en los 200 medley mujeres, con 2:27. La espaldista Jezek recorrió los 100 y 200 m en 1:08.7 y 2:26.5, respectivamente. La librista Reeser fijó 1:00.3 en los 100 m libre. La misma carrera, pero en varones, quedó en manos de Prothero, con 0:55.7. Aunque menos espectaculares, también ganaron Treible (200 m libre mujeres, con 2:10.7) y Rapp (400 m libre mujeres, con 4:44.3).
Veamos las fotos que la revista El Gráfico publicó de este célebre “Torneo Internacional Ciudad de Rosario” en la piscina de NOB del Parque Independencia de esa ciudad.
Arriba, la largada de los 100 m espalda, con Conrado Porta bramando por cancha 4 y con el motor a full. Obsérvense las “antigüedades” que nos depara esta foto, en comparación con, digamos, las recientes competencias de la Liga Nacional que vimos por TyC Sports. El detalle que más salta a la vista… los andariveles! Un evento de semejante jerarquía internacional disputado con esos andariveles! Pero bueno, eran la norma del momento… al menos en la Argentina. Segundo detalle: un solo gorro entre todos los competidores. Tercer detalle: antiparras… ¿qué antiparras? Cuarto detalle: los slips de los nadadores (hoy desplazados casi totalmente en favor de pantalones o trajes enterizos unisex en competencias internacionales y nacionales de buen nivel) y el estampado de los mismos, muy en la onda de los años ‘70… Quinto detalle: la salida de los nadadores, ¿parece seguir la misma técnica empleada por los espaldistas de hoy? En absoluto. Además, no olvidemos que en esas épocas los giros se hacían en posición dorsal.
A la izquierda, el campeón olímpico John Hencken en la pileta de NOB. Como puede apreciarse, él sí usaba antiparras, pero no gorro… lo que denota otros métodos de entrenamiento y competición.
Y finalmente una foto que Claudio Lutotovich debe haber atesorado para la posteridad (debajo). De izq. a der.: Prothero, Hove, Lutotovich y Hencken. Una extraña posta binacional que corrió por los andariveles de NOB, fuera de clasificación, pero para deleite de todos los presentes.
Aunque el epígrafe de la foto no lo aclara, seguramente se trató de la 4×100 4 estilos, ya que se destacan un pechista (Hencken), un librista (Prothero), un mariposista (Lutotovich) y suponemos que Hove habrá partido con el relevo de espalda.
La nota de El Gráfico finalizaba con una interesante reflexión sobre este singular evento de la natación de enero de 1977, calificándolo como “un esfuerzo valorable y dos deseos que quedan flotando: que las dos jornadas rosarinas dejen enseñanzas y que en un futuro puedan capitalizarse”.
En las tres décadas que transcurrieron desde entonces es muy poco lo que ha podido capitalizarse. Y en estos últimos 10 años el mantenimiento de los natatorios más encumbrados del país (los denominados “Jeanette Campbell” en Buenos Aires y “Alberto Zorrilla” en Mar del Plata) ha suscitado serios cuestionamientos. Pero… paciencia! Con esta infraestructura rozagante tal vez algún día tengamos a Michael Phelps entre nosotros…
La nota original y las tres últimas fotos de este post fueron publicadas en el Nº 2990 de la revista deportiva argentina El Gráfico


