Notas especiales

Piscinas rápidas, piscinas lentas… ¿mito o realidad?

 

Todo aquel que se dedica regularmente a la natación en piscinas -especialmente las cubiertas- sabe distinguir las diferencias entre distintos natatorios. Del mismo modo en que preferimos una marca sobre otra (ya sea de comestibles, indumentaria o electrodomésticos) también tenemos nuestras piletas favoritas.

Estadio Montreal¿Existe alguna razón fundada para esta preferencia?

Más allá de las consabidas cuestiones de estética, que es muy posible hagan inclinar la balanza hacia natatorios de moderna edificación y ambiente confortable, concurren otros tópicos de explicación ya no tan sencilla, pero que indudablemente influyen -y cómo- en nuestras predilecciones.

Personalmente puedo dar cuenta de varios factores con potencial capacidad de “conspirar” contra una buena performance en mis prácticas acuáticas:

  • Piscinas construidas en cemento pintado, sin revestimiento de ningún tipo.
  • Piscinas cubiertas oscuras, con poca o deficiente iluminación.
  • Agua demasiado caliente o fría.
  • Agua turbia.
  • Marcas del fondo poco nítidas, o incluso sin la “T” debidamente demarcada en las cabeceras.
  • Andariveles que no son del tipo rompeolas.

Sumado a esto, los nadadores de élite muchas veces han hecho referencia a la “rapidez” o “lentitud” de ciertas piscinas donde compiten. Esa misteriosa sensación de “sentir” un agua más “dúctil” que facilita el desplazamiento y por ende la velocidad, de hecho es tan real como la pileta misma y creo que todos, sin ser nadadores de alto rendimiento ni mucho menos, la hemos experimentado más de una vez.

¿Qué hace que una piscina sea rápida?

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En su artículoSwimming in the fast lane, el ex-nadador y campeón olímpico estadounidense Joe Hunsaker, co-fundador de la empresa diseñadora de natatorios Counsilman-Hunsaker de fama internacional, enumera siete factores que, según su criterio, contribuyen en mayor o menor medida para maximizar el rendimiento de los nadadores de velocidad.

Equilibrio químico: la cantidad de cloro y el pH del agua deben tener un nivel adecuado para no causar la irritación de las membranas mucosas de la nariz, la boca y los ojos que distraiga al deportista y afecte su concentración.

Aguas cristalinasCristalinidad: nadar en una piscina de agua perfectamente transparente -resultado de un eficiente sistema de filtros- asegura una excelente visión subacuática. El agua turbia puede ser motivo de distracción y por lo tanto es indeseable.

Temperatura: los que nadamos en academias sabemos que este es un factor crucial, ya que frecuentemente padecemos los efectos de la alta temperatura del agua de una piscina donde ingresan personas de todas las edades, desde bebés hasta ancianos, incluyendo aquellas que concurren para rehabilitación física. Hunsaker sostiene que la temperatura óptima para nadadores ronda los 25,5ºC, valor en el que el cuerpo no experimenta sobrecalentamiento ante el máximo esfuerzo. Temperaturas muy por debajo de esa cifra pueden causar entumecimiento muscular, mientras que por encima de los 26,6ºC los nadadores comienzan a sentirse “lentos” y su cuerpo sufre un desagradable recalentamiento durante los esfuerzos.

Visibilidad: según Hunsaker, los dos factores primordiales que afectan la visibilidad son la iluminación y la profundidad de la piscina. La buena visibilidad subacuática es el resultado de una excepcional transparencia del agua y de la iluminación de la piscina. La luz que incide perpendicularmente a la misma es la más recomendable, ya que penetra el medio acuoso con mayor eficiencia y se refleja en el interior claro de la pileta. El efecto puede realzarse si se utiliza iluminación subacuática provista con lámparas de cuarzo. Por otra parte, la profundidad del agua afecta la brillantez reflexiva del interior de la piscina. Cuanto más profunda es el agua, menos luz alcanza la superficie reflexiva, la que a su vez refleja menos luz en el ambiente. Por eso la FINA establece una profundidad mínima de 2 metros para las competencias, que proporciona una visibilidad satisfactoria.

Turbulencia sub-superficial: este tipo de turbulencia puede originarse de varias maneras. En primer lugar, por las corrientes de agua generadas por el sistema de recirculación de la piscina. El tipo y la localización de las entradas de agua darán lugar a distintas corrientes. Por otro lado existe también la turbulencia de rebote creada por los nadadores en la superficie. Se cree que esta turbulencia alcanza el fondo de la pileta y rebota hacia la superficie, interfiriendo con el avance de los deportistas. Si bien todavía no se cuenta con estudios detallados sobre la magnitud y naturaleza de la turbulencia de rebote que se manifiesta cuando los nadadores compiten en una piscina, ni sobre la influencia que tienen las distintas profundidades de la pileta en dicha turbulencia, parece ser que la profundidad mínima de 2 metros establecida por la FINA es suficiente para minimizar cualquier efecto negativo que la turbulencia sub-superficial pueda ejercer sobre un nadador.

Andariveles rompeolasTurbulencia superficial: esta interferencia en el desplazamiento es mejor conocida por todos, incluso los navegantes. Avanzar sobre aguas agitadas constituye un gran problema, aún en sentido figurado! Afortunadamente en la natación de piscina este inconveniente ha sido abordado gracias al tendido de andariveles, con un diseño que fue evolucionando hasta el actual rompeolas. Los andariveles absorben la energía de la onda creada por los nadadores en cada carril y contienen dentro del mismo cualquier energía superficial no absorbida. La principal ventaja de los andariveles rompeolas es que aíslan la turbulencia en un carril y evitan que se desplace hacia carriles adyacentes.

Influencia psicológica: por último, pero no por ello menos importante, el impacto psicológico es una variable subjetiva que influencia positiva o negativamente a todo deportista. Existen puntos de impacto psicológico que todo diseñador de natatorios debe tener en cuenta, tales como el ambiente de los vestuarios, la primera entrada al natatorio, los sonidos y hasta los olores que experimentan los nadadores.

Parque Acuatico en SydneyHunsaker concluye su nota afirmando que “si se combinan todos los factores de estímulo ambiental para ayudar a establecer nuevos records y, aún más importante, mejorar las marcas personales de aquellos que no se llevan el primer puesto, la piscina será entonces reconocida como “rápida”.

Palabras que también se hacen extensivas a nuestra propia performance en la piscina, puesto que quienes nadamos sin preocuparnos por los records experimentamos exactamente las mismas sensaciones.

Palabras más, palabras menos, un artículo del blog portugués “Beba Água” gira alrededor de los mismos conceptos acerca de las piscinas rápidas, haciendo particular hincapié en la turbulencia y los factores que contribuyen para su reducción:

  • Profundidad mayor a 1,80 metro.
  • Sistema de filtros con distribución de agua a lo largo de toda la extensión de la piscina, de modo de no causar corrientes de ningún tipo.
  • Sistema de salivaderos (canaletas) bien distribuidos, incluso en las cabeceras de la pileta, a fin de absorber las ondas provocadas por el deslizamiento de las capas de agua.
  • Tendido de andariveles, que minimizan e incluso eliminan las ondas generadas por nadadores en carriles adyacentes.

A su vez, el artículo puntualiza también otros tópicos de gran importancia:

  • Las piscinas techadas tienden a ser más rápidas por la posibilidad de controlar ciertos agentes externos, como el viento o la luz solar.
  • La temperatura del agua, de escasa importancia en carreras de velocidad, es fundamental en carreras de fondo.
  • Y más allá de las cuestiones técnicas o de ingeniería, el infaltable componente psicológico, que hace que ciertas piscinas adquieran la fama de ser más “rápidas” que otras, siempre está -y estará- presente.

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Como se ve, mucho hay de realidad. Pero también mucho de mito… o superstición.

Sin embargo, debemos tener muy en claro que aún cuando la pileta y su entorno puedan darnos tanto de sí para maximizar nuestro rendimiento, el resultado final siempre dependerá de nosotros mismos.