Aguas olímpicas, ayer y hoy – Parte II

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Proseguimos con los dos natatorios europeos de la década del ’20, donde la natación olímpica argentina hizo su debut… y qué debut!

Olimpíadas de 1924 – París, Francia – Piscine des Tourelles

Tuvo esta piscina parisina el privilegio de conformar el primer natatorio olímpico propiamente dicho y tal como persiste hasta nuestros días. Es decir, un emplazamiento con edificio propio, tribunas -en este caso, con capacidad para 8000 espectadores- y dominado por una piscina de 50 metros de largo construida por excavación del terreno, destinada a las competencias de natación, saltos ornamentales y waterpolo, aunque, como sería durante décadas de Juegos Olímpicos, completamente al aire libre.

Fachada principal del natatorio

Construcción de la piscina

Fue también la piscina que vio por primera vez no sólo a un as de la disciplina como el norteamericano Johnny “Tarzán” Weissmuller trenzado en impresionantes duelos con el sueco Arne Borg y el australiano Boy Charlton, sino también vio el debut argentino en la natación olímpica, con la aparición del legendario Alberto Zorrilla.

De 50 m x 18 m, con trampolín sobre el lateral de una de las cabeceras (de gran profundidad, como puede verse en las fotos), la piscina ostentaba los adelantos de la época al estar provista, por primera vez, de andariveles que organizaban los amplios carriles de nado. Carecía de cubos de partida, una de las fotos muestra un simple aparejo para las largadas de espalda y la calidad del agua todavía distaba de ser buena. Aun así, era el súmmum para la época.

Afortunadamente, este monumento todavía sigue en pie, aunque con numerosas modificaciones. Su nombre se ha conservado (Piscina des Tourelles), pero el estadio ahora se denomina Stade Nautique Georges Vallerey, en honor a uno de los nadadores del equipo francés que participara en esos Juegos Olímpicos.

Dicho estadio conforma una gigantesca estructura con techo abovedado corredizo que permite la práctica acuática durante todo el año. La traza de la parte honda, donde se enclavaba el trampolín, ha sido modificada de tal modo que la piscina presenta tres configuraciones distintas, dependiendo del tipo de práctica y la época del año: 37,5 m + 12,5 m (con poca profundidad), 2 x 25 m (con gran profundidad) y 50 m (con gran profundidad).

Por lo que leemos en el sitio web del natatorio, éste se encuentra abierto todos los días del año para todo tipo de práctica, aunque en horarios muy diferentes, y el precio de la entrada por día  puede ser tan accesible como 3 euros.

Para no dejar pasar la oportunidad si alguna vez nos encontramos en París… sobre todo porque es la piscina olímpica más antigua que todavía puede contar su historia.

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Olimpíadas de 1928 – Amsterdam, Holanda – Estadio Náutico del Parque Olímpico de Deportes

Es curioso notar que la piscina en la que dos futuras estrellas de Hollywood (Johnny Weissmuller y Buster Crabbe) hicieron brotar chispas de los andariveles y el argentino Alberto Zorrilla les arrebató lo que sería la primera -y hasta el momento única- medalla dorada olímpica para la natación local tuvo la existencia tal vez más efímera de todas las piscinas olímpicas.

El Informe Oficial del Comité Olímpico Internacional (COI) de 1928 describe con detalle los pormenores de la construcción de esa piscina, muy similar a la de su par francesa de 1924: “Aunque originalmente parte del Canal Ringvaart [que circundaba el estadio olímpico principal] estaba destinado a la celebración de las competencias de natación, pronto se hizo evidente que el agua no era adecuada para el propósito y debía diseñarse un estadio náutico. Tras una consulta con el Municipio, se concluyó que un estadio náutico no podía convertirse en una construcción permanente en ese emplazamiento y, por lo tanto, se consideró el proyecto de un estadio destinado exclusivamente para las competencias de natación de los Juegos Olímpicos. Además, debía ponerse especial énfasis para que la construcción de dicho estadio demandara el menor gasto posible”.

“La piscina era de cemento reforzado y medía 50 metros de largo por 18 metros de ancho. En la parte más profunda, bajo el trampolín, tenía 5 metros. Se construyeron tribunas a ambos lados y en una de las cabeceras para dar cabida a unos 6000 espectadores. En la otra cabecera había un edificio de dos alas con 20 vestuarios para hombres y 16 para mujeres, una sala para los directores de las competencias, una sala para el jurado, un depósito y una oficina auxiliar de correos. Sobre esta construcción se levantaron tribunas principalmente para las visitas oficiales, competidores y la prensa. En el patio entre las dos alas que albergaban los vestuarios había un pequeña construcción en la que se calentaba el agua de la red municipal a 19 ºC y luego se bombeaba a la piscina.”

Este estadio náutico había sido erigido en las cercanías del estadio olímpico principal, posiblemente del otro lado del Canal Ringvaart, ya que un pontón servía de conexión entre ambas construcciones.

Fiel a lo dispuesto previamente, sin embargo, una vez concluidos los Juegos el estadio náutico pasó a manos del Municipio y fue demolido en su totalidad en 1929.

La imagen satelital de Google muestra el aún existente y activo estadio olímpico principal y sus alrededores, donde en algún lugar estuvo erigida la piscina que fue cuna de tantas hazañas.

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